Un grupo de vecinos decidió tomar unas tierras y construir unas precarias casillas. Con una situación muy similar al del barrio Libertador, familias que viven hacinadas decidieron tomar tierras de Vivienda y del Obispado y reclaman una solución por parte del Gobierno. Algunos hace 20 años que se inscribieron para acceder a un plan.
La Rioja sigue siendo una tierra de oportunidades para unos pocos y eso lo conocen de sobra las familias que no hace años esperan por una vivienda de plan o por un trabajo que les permita soñar con la posibilidad de pagar una mínima cuota.
DataRioja dialogó con las familias que la semana pasada decidieron ocupar un terreno que pertenecería a la Administración Provincial de Vivienda pero que estaba desocupado. El caso de los vecinos de San Vicente es muy similar al del barrio Libertador que el año pasado tuvo un final feliz.
Son 54 familias que viven actualmente en el tradicional barrio pero lo hacen en casas de parientes, amigos o alquilando una pieza. La mayoría tiene cuatro hijos o más y comparte espacios muy estrechos junto a otras personas. De los adultos algunos viven de changas pero la mayoría sobrevive con algún plan o son desocupados. Algunos de ellos hace más de 20 años que se inscribieron en un plan de vivienda sin resultado alguno. Como ejemplo vale el caso Margarita Gacetúa que figura en los archivos desde 1984 y nunca fue beneficiada.
El administrador de Vivienda, Carlos Crovara dijo que se reunió con los ocupantes del terreno ubicado en el barrio San Vicente y buscaron consensuar una solución, mediante la construcción de viviendas, dándole prioridad a los vecinos que tengan más antigüedad inscriptos en el organismo. De todos modos, advirtió que no tolerarán la usurpación de terrenos y que por lo tanto ya se realizó la denuncia para recuperar las tierras.
Sobre el destino del terreno el funcionario indicó que primero se iba a construir el edificio de vivienda, pero ahora está planificada la construcción de un jardín de infantes. Por lo que pudo averiguar esta revista, el jardín sería el Rosario Vera Peñaloza de la Normal que está a punto de ser convertida en un centro cultural y de entretenimiento.
Por otro lado, Crovara advirtió que debido a la dimensión del terreno, “no alcanza para más de nueve viviendas” y que por eso están buscando otras tierras para poder construir las casas.
Los vecinos fueron desalojados de esas tierras y se ubicaron en las del lado que pertenece al Obispado. Comentaron que por el momento la Iglesia les confirmó que les presta el lugar para vivir en las casillas que improvisaron.
Crovara insistió que más allá de qué terreno les faciliten, “tendrán prioridad los que están inscriptos hace muchos años en vivienda” y señaló que “los que no están inscriptos tendrá que hacerlo para que podamos otorgarle una casa”.
De todos modos la gente del lugar adelantó que no está en condiciones de pagar una vivienda y que prefieren el terreno para de a poco comenzar a construir por sus propios medios.
Al cierre de esta edición las conversaciones con los vecinos no habían prosperado y que habrían vuelto a ocupar los terrenos que pertenecen a Vivienda.
Otro caso reciente
Se trata del reclamo de más de cien familias que cuestionaban el año pasado la propiedad de un predio abandonado en el barrio Libertador. Atentaos a que durante más de dos décadas un terreno de tres hectáreas estaba sucio, abandonado y desocupado, decidieron tomarlo. El gobierno de la Provincia accedió al pedido y dividió el terreno entre un grupo de vecinos y la persona que se atribuía la titularidad de las tierras.
Si bien eran 150 familias las que reclamaban, el Gobierno comenzó a construir para 70 a través de un sistema de autogestión. Se trata de una zona donde la mayoría de sus habitantes son empleadas domésticas que vivían amontonados en casas de familiares.
Las tierras se encuentran emplazadas en un lugar alto, fresco, muy cerca de la Quebrada y con un valor inmobiliario interesante. Está rodeada de otras casas, de una escuela y un dispensario. La principal crítica de los vecinos era que su abandono impedía que continué la urbanización del barrio, además de la suciedad y la inseguridad que provocaba. En el caso puntal de estas tierras, la ex directiva del PAMI, Cristina Palomeque es quien se atribuía la propiedad de esta zona.
Después la presión mediática que lograron los vecinos el Gobierno decidió dividir las tierras, otorgando una parte a las familias sin casas y otra parte a Palomeque. Sin embargo, nunca quedó claro cómo obtuvo las tierras, si tiene o no títulos perfectos ni por qué el municipio en el 2001 nunca defendió estas tierras que eran de su propiedad.
Todas estas dudas, confirmadas incluso por la Administración Provincial de Tierras, nunca fueron respondidas, lo que alimenta aún más la idea de que en La Rioja solo el que se apropia de la tierra, no importa la clase social a la que pertenezca se saldrá con la suya.
La gran diferencia es que en casos como el de San Vicente o Libertador se trata de familias que están desesperadas y que carecen totalmente de una terreno o de una vivienda. En el caso de funcionarios, ex funcionarios, profesionales del negocio inmobiliario y/o empresarios, la dinámica es aprovechar las influencias, las lagunas legales y/o la indiferencia o complicidad de quienes deberían controlar.
Redacción DataRioja
03/ 03/ 2010