Semanario Digital - La Rioja, Miercoles 01 de Septiembre de 2010
Año 4 - Edición 224
Teatro: Macario, una adaptación de un cuento de Juan Rulfo

Entre la locura y la marginalidad

Un hombre o ¿un niño? espera en la oscuridad que aparezcan las ranas. Tímido, y con sus facultades mentales alteradas confiesa temor. Vive con su madrina y la criada Felipa. Daniel Atencio protagoniza este unipersonal con una acertada y cuidada caracterización.

La adaptación del elenco independiente Kydam que dirige Atencio presentó la obra  en el Galpón de la Ciudad de las Artes el fin de semana pasado. Aborda el relato de Macario de manera literal y se sumerge en la historia personal, íntima y simple que Macario deja traslucir cuando se habla a sí mismo para no quedarse dormido. Ver cuento en: http://http://www.unive.it/media/allegato/download/Lingue/Materiale_didattico_Regazzoni/Lingue_lett_ispano_americane1/Juan_Rulfo.pdf

Tratándose de Rulfo y su especialidad en su análisis sobre el ser mexicano en relación a la sociedad y la política, tomar a Macario aislado de este enfoque sería tal vez limitante. Sin embargo la adaptación teatral del cuento propone un análisis simple y poético a la vez, en el que la ingenuidad y la locura (o las alteraciones) determinan la relación que Macario tiene con los seres que viven en su casa y con el afuera.

Con los recursos necesarios y suficientes la puesta refuerza el relato del texto. La escenografía es austera como la propia vida de Macario pero con los detalles y objetos que refuerzan el contenido de lo que él expresa. La relación de sumisión de Macario con ambas mujeres,  la influencia de la religión en sus vidas y el prejuicio social también son marcados en la obra.

El aspecto más logrado de toda la puesta es la caracterización que Atencio logra de Macario: una mezcla de niño y adulto, lampiño, con las venas bien marcadas a lo largo y ancho de todo el cuerpo, especialmente el cráneo. Un ser extraño, que desde su aspecto físico genera aprensión, despierta los prejuicios y refuerza la idea de lo que sucede en la vida real cuando nos encontramos ante personas distintas.

La iluminación de la puesta también juega un rol fundamental que refuerza esa especie de diálogo que Macario mantiene con las personas con las que vive pero siempre en su relato en primera persona.

Macario todo el tiempo tiene hambre. Y ese hambre no parece estar restringido a su historia personal criado por su madrina y contenido por la criada. El hambre permanente bien puede referirse también al hambre como problema social. Con Felipa parece tener un doble vinculo maternal que no termina de definirse entre madre y amante. Ella también pertenece a los márgenes como Macario.

La historia tal cual la presenta Atencio capta la atención y logra que el público entre en la obra, que en el estreno tuvo que lidiar con los sonidos de las Comparsas que desfilaban por la Avda. Rivadavia.

La historia de Macario es también, en el sentido literal del cuento, la historia de muchas familias que tienen una persona distinta, diferente, que a pesar de su ingenuidad o limitaciones sufre y padece la mirada externa, aunque salga poco y casi no se relacione con el resto de la sociedad. Cada vez que sale sufre.

Macario dice que siente miedo y hambre todo el tiempo. En los demás genera desconfianza, compasión, rechazo y por momentos ternura.

En una parte, casi al final de la obra, el personaje de Macario o Atencio, el artista -aunque podrían ser uno a la vez o los dos simultáneamente- hace un breve cambio de vestuario y comienza a hacer acrobacias en tela, con técnicas propias de circo. La gran destreza y talento del actor en esta disciplina son evidentes.

Sin embargo esta escena no logra unirse con el resto de la obra. La liberación de Macario, tal vez, a través del arte pero sin conexiones o pistas durante el proceso del relato, no suma a la historia.

Luego de esta performance sobre tela Macario regresa a su vida cotidiana. Se queja del hambre, añora a Felipa y su dulce leche dulce. Regresa a la rutina de esperar que salgan las ranas para matarlas y evitar que la madrina se enoje cuando ellas canten y le lleven el sueño.

Completan el elenco Claudia la Casa (Asistente de Dirección), Ernesto Brizuela (Iluminación), Coby Palacios (Musicalización), Martín Silva (Asistente) y Luis Acosta (Productor).

Al final de la presentación, Atencio agasajó a los espectadores con un brindis y bocaditos en la entrada de la Sala del Galpón.

Texto: Paulina Carreño
Redacción DataRioja
03/ 03/ 2010

Comentarios

06/03/2010 - Luciana La puesta no me pareció acertada, y creo que los elementos no fueron los justos. Me parece que en algunos casos estuvo sobrecargado. Por otro lado, estoy de acuerdo en que el uso de la tela se encontraba injustificado, como algunos movimientos del autor que quedaban como "poses" y no eran orgánicos en función de la obra.
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